Miguel
Una selección curada de artículos publicados por este autor.
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Terminos legales
Alan Turing no es la razón de ser del logotipo de Apple. Que funcionase en tamaños pequeños es el motivo del mordisco. Aplícalo a la imagen de tu empresa.
Este artículo es el primero de una nueva etapa en Baquía. No prometo nada, en cuanto a la frecuencia, pero voy a intentar compartir experiencias que tienen que ver con todo esto de lo digital, pero poniendo el acento en la forma en que las tecnologías influyen en todos nosotros. Probablemente no te descubra nada nuevo, pero si consigo despertar alguna sonrisa o una breve reflexión, habrá sido útil.
Cuando hablamos de las costumbres de los usuarios en Internet, cuando se analiza el comportamiento, cómo se utiliza el tiempo, antes o después palabras como adicción, cibercrastinación, frustración u otras relacionadas surgen en la conversación. Lo cierto es que Internet, las consolas o el juego online no son el problema, son parte del mismo, sin lugar a dudas, pero el elemento fundamental son los individuos.
¿Qué posibilidad hay de que veamos un Facebook, Amazon o un Google Bank? Bastantes dado que tienen cientos o miles de millones de usuarios, manejan una buena parte de nuestra información y tienen una gran apetencia por nuestro dinero.
Primero fue la música, luego el cine o las series, en algún momento le tocó al comercio de libros por culpa de Amazon y otros, recientemente ha ocurrido con el transporte de personas con UBER (el nuevo canon de la AEDE) que se anticipa, y ahora le llega el turno a AirBNB que han sido multados por la Generalitat catalana.
Internet es un lugar apasionante. Décimo planeta virtual del sistema solar donde habita una parte de la raza humana, en constante crecimiento, definiendo sus propias reglas, se comportan y relacionan de forma diferente a como lo hace el resto de la humanidad.
Si bien la creación de productos en un ámbito cercano mejorará las oportunidades para las empresas locales que sepan aprovechar esta ola tecnológica, muchas otras desaparecerán o deberán revisar su modelo de negocio.
Hoy me llegan por diferentes fuentes un par de noticias que no podría parecer que no tienen mucho que ver, pero que en el fondo tratan de lo mismo: no puedes tomarle el pelo a tus usuarios o clientes, sin esperar algún tipo de consecuencia. No en 2014.
Hay un tipo de cliente que entiende que tener una web o un cierto nivel de informatización en sus empresas les convierte en organizaciones digitales. Nada más lejos de la realidad.
El título no es mío, es de un comentario que leí de una diseñadora americana Carol Atkins. En su escrito describía cómo y en quién invertía su tiempo, con el fin de sacarle el mayor partido. Para algunos una forma de ver la vida, para otros una americanada y para muchos que se han educado en los últimos 30 años una rayada. ¿Está rayado alguien que propone la excelencia como objetivo personal y profesional? Creo que no, aunque tal vez necesite alguna adaptación a nuestra forma de ver las cosas.
A menudo cuando hablamos de lo digital nos encontramos con empresas que consideran tener modelos de negocios que pueden enfrentarse sin dificultades a sus potenciales competidores digitales, existan o no. Los dos tipos más característicos son aquellos que fabrican productos físicos y los que basan su actividad en la cercanía al consumidor.
Imagina que mañana te despiertas, te ha tocado la lotería y puedes convertir tu marca en la Coca Cola, Nike o Zara de tu sector. Una marca respetada, con recursos suficientes para hacer cualquier cosa en términos de comunicación, de marketing, carros de dinero para publicidad... ¿Lo has visto? Vale, pues ahora despertamos y volvemos a la realidad.
¿Eres un experto en crear comunidades online? ¿Quieres ser socio en un proyecto de clasificados con mucho potencial?
Todos estamos expuestos a un volumen de información sin precedentes. Y para darnos cuenta ni siquiera tenemos que mirar veinte años atrás o remontarnos a algún otro momento en el siglo XX. Simplemente tenemos que volver la vista cinco años atrás, cuando Facebook o Twitter no era algo presente en el día a día, cuando un smartphone, que nos mantiene permanentemente conectados, era algo propio de unos pocos.
¿Te crees esto de Internet? ¿Piensas que los móviles, las tablets o las aspiradoras que barren solas son una realidad que no irá a menos? ¿Crees que la tecnología ha cambiado la forma en la que nos relacionamos, como compramos, los años que vivimos y que irá a más? Si es así lo de la Estrategia Digital forma parte de tu ADN. Ahora solo hay que ver como meterle mano en función de tus recursos.
Todos necesitamos estar conectados. Unos más, otros menos. Pero patologías aparte cualquier ser humano quiere estar en contacto con otros. Aún más acuciante en el caso de los más jóvenes. La relación de dependencia de su Facebook o Twitter ha sido motivo de estudio, pero ninguno podría vivir sin WhatsApp más de unas horas sin entrar en algún tipo de crisis.
¿Alguna vez has reflexionado sobre los sitios que visitas? Yo lo hago a menudo, de hecho siempre que encuentro algo que me llama la atención, algo que subconsciente ha despertado mi interés, me pongo en modo análisis para averiguar qué es lo que ha encendido la bombilla. Habitualmente es una mezcla de cosas: presentación, contenidos, profundidad de la información...